El desembarco de un nuevo operador en las rutas del Norte llega con anuncios de modernización tecnológica: estaciones sin billetes físicos, cobro con teléfonos móviles, lectores de código QR y cartelería renovada. Sin embargo, detrás del anuncio formal de la empresa Aunoa (Autovía del NOA) sobre la Ruta Nacional 9 y sus arterias conexas, se abre una distinción clave para los usuarios tucumanos: el nuevo contrato de concesión garantiza arreglos básicos de la calzada actual, pero no contempla la esperada duplicación de la vía entre San Miguel de Tucumán y Las Termas de Río Hondo.

La compañía oficializó su llegada al frente del Tramo Noroeste de la Red Federal de Concesiones, un corredor de 596,52 kilómetros que atraviesa Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy. La nueva concesionaria forma parte de Caminos del Río Uruguay, la concesionaria de las rutas 12 y 14 conocida como la "Autovía del Mercosur", que confirmó las características del esquema: un modelo de obra a cambio de peaje donde la intervención se costea estrictamente con lo recaudado en las cabinas del propio corredor. Se trata de un nuevo esquema de mantenimiento de las rutas nacionales que implementó el Gobierno nacional.

El plan operativo comprometido para esta etapa se concentra en la recuperación de la infraestructura existente: bacheo progresivo, demarcación de líneas blancas, señalización, iluminación y corte de pasto en banquinas. En Tucumán continuarán activas las cabinas de La Florida y Molle Yaco, sumadas a Cabeza de Buey en Salta, mientras se proyectan nuevas estaciones en Metán y en territorio jujeño. La innovación más palpable para el conductor cotidiano será la eliminación total del dinero en efectivo: solo se admitirá TelePASE o pagos electrónicos mediante QR, tarjetas y tecnología de proximidad (NFC).

El dato central que debe advertir el usuario es que este contrato de concesión no incluye la construcción de la autopista Tucumán - Las Termas, ni ensanches estructurales, ni ampliaciones de los accesos hacia el Aeropuerto Benjamín Matienzo.

La aclaración no es menor y desactiva confusiones administrativas: el otorgamiento del mantenimiento a un privado no anula jurídicamente el histórico proyecto de autovía, pero sí confirma que corre por un carril completamente ajeno. La transformación en autopista nació como una obra pública tradicional, financiada por el Tesoro nacional a través de Vialidad y conveniada con la Provincia. Aquella obra, que incluía nuevas variantes de traza para esquivar nudos urbanos saturados, quedó empantanada entre expropiaciones demoradas y el freno total a las transferencias de obra pública del Gobierno nacional, contrastando con el tramo santiagueño, que logró completar su desarrollo hasta el límite provincial.

De este modo, la llegada de Aunoa desliga a la concesionaria privada de cualquier compromiso de inversión pesada. La empresa mantendrá transitable la cinta asfáltica actual, mientras que la concreción de una autovía moderna de cuatro carriles permanece en un limbo dependiente de fondos estatales o financiamiento multilateral que hoy nadie promete.

Quienes viajen hacia el sur tucumano o crucen a Santiago del Estero pagarán una tarifa digital por circular sobre una traza mejor iluminada y sin pozos traicioneros. Pero lo harán sobre la misma calzada simple, estrecha y sobrecargada de siempre.